Conducir los problemas con coherencia
Esta mañana he tenido la oportunidad de conversar con un amigo - cliente que me decía que el año arrancaba para él con la buena noticia del levantamiento de la situación de concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos). Yo, que sé el calvario que ha pasado este año y medio y que sé por qué la gestión de la empresa derivó en esta situación concursal, me siento especialmente contento por él. Porque el problema no es que surjan dificultades (es normal porque una gestión no es una cuestión matemática), ni que surjan situaciones casi ingobernables (debería evitarse llegar a ciertos extremos, pero a veces los acontecimientos te empujan inexorablemente a ello). El problema grave es no querer darse cuenta de las situaciones, ya que si uno no se reconoce, es imposible tomar decisiones encaminadas a buscar soluciones.
Una vez uno reconoce el problema, debe analizar las alternativas (normalmente habrá más de una) bajo un criterio basado en prioridades y tomar decisiones. A partir de ese momento, la coherencia debe ser compañera de viaje, pase lo que pase. Es la mejor manera no sólo de salir del problema, sino de aprender y corregir, respecto a los criterios que hayamos utilizado para decidir.
Me ha alegrado hablar con él. Sé que la coherencia ha sido su mejor virtud y saldrá de una situación en la que muchos hubieran tirado la toalla. Alberto Trallero - Optima Management





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